las estafas de nuestra banca

Hace unos días asistí a una reunión convocada por la Asociación de Vecinos de mi barrio para informar sobre las posibilidades legales de reclamar contra las entidades financieras por la comercialización de obligaciones preferentes o de participaciones subordinadas (ambos productos son parecidos).

Estos productos fueron colocados a partir de 2009 como si fueran depósitos a plazo fijo a clientes sin cultura financiera y con un perfil de riesgo bajo, todo lo contrario de lo que son este tipo de productos: alto riesgo, funcionan como  acciones (pero sin derecho a voto), sin protección del Fondo de Garantía de Depósitos y nula liquidez (¡algunas emisiones tienen el año 3000 como fecha de vencimiento!); a pesar de que ofrecían un elevado interés inicial.

En buena parte se colocaron a pequeños ahorradores y ancianos que confiaron en el comercial de su sucursal de toda la vida, que estaba haciendo una venta fraudulenta porque así se lo exigía la entidad para la que trabajaba (en algunos casos, el banco hizo firmar al cliente una encuesta de conocimiento financiero, aunque este no supiera en absoluto de qué iba el tema).

Ahora estos productos han perdido su valor porque las entidades que los emitieron ya no tienen beneficios o han sido absorbidas por otras, y el dinero no se puede recuperar. Se han producido las primeras demandas judiciales y las están ganando los ciudadanos. Ante el previsible aluvión de demandas, las entidades financieras han rotado a sus empleados en las sucursales y ofrecen canjes para recuperar el dinero invertido, pero en ningún caso supone conseguir el 100% inicial.

Los abogados que trabajan con organizaciones de consumidores lo tienen claro: los contratos de venta de preferentes y similares a personas sin conocimiento financiero son nulos, como también lo es el canje posterior, dada la presión con la que se ha acuciado a los perjudicados a firmar esos canjes (además porque el canje es nulo al partir de un acto previo —la comercialización del producto— que también es nulo).

No todo el mundo tiene la posibilidad de reclamar judicialmente; si el cliente conocimientos financieros y sabía donde invertía no tendrá muchas opciones de ganar una demanda. Otra cosa es la gran cantidad de pequeños ahorradores que han sido estafados por las entidades mediante abuso de confianza con sus clientes de toda la vida.

¿Te afecta esta situación, o tienes familiares entrampados por alguna entidad financiera? Cuéntanos tu caso.

Reportaje Atrapados en la letra pequeña de Informe Semanal(TVE):

Manifestación en Vigo contra Caixanova, una de la entidades involucradas:

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