secuestrados por la banca: 8 acciones para reducir tu dependencia

Alexander Schaefer

Alexander Schaefer, un artista que pinta sucursales bancarias ardiendo.

Cuando uno va a un restaurante y no le gusta la comida o el servicio, ya no vuelve más. Cuando uno compra un pantalón y no le viene bien, lo devuelve o cambia por otro. Sin embargo, cuando los bancos mienten, engañan y llevan a todo un país a la ruina, hay que rescatarlos.

Lo que más me duele de todo lo que está pasando es que somos los propios ciudadanos los clientes de esas entidades privadas. Lo lógico —y lo que me pide el cuerpo— sería sacar todo nuestro dinero de esas entidades, pero eso nos avocaría a un corralito y la quiebra total, causando más perjuicio que beneficio a toda la sociedad. Conclusión: estamos secuestrados por la banca.

Si has creído que tras pedir un préstamo a Europa de hasta cien mil millones, no te vas a ver afectado de alguna u otra forma, es que vives en otro mundo. Pero nadie nos rescata a los ciudadanos de las garras del capitalismo rampante que nos dirige.

el poder ciudadano

Si supiéramos el poder que tenemos como clientes de las entidades bancarias, nos uniríamos para dar a conocer nuestra indignación. Nos asustan con corralitos, salida del euro, vuelta a la peseta… cuando posiblemente dentro de meses o años cabemos en una quiebra total.

Pero no podemos mirar para otro lado, como si nada pudiéramos hacer para cambiarlo. Nosotros tenemos dinero en esos bancos que van a rescatar ¿Qué podemos hacer desde nuestra posición?

1. Infórmate por ti mismo, sé crítico e informa a los demás.

Lo primero es estar bien informado de lo que pasa y no creernos los que presidentes o ministros cuentan con eufemismos y adornos. ¡Ya hemos oído bastante de eso! Entérate de a qué dedica tu banco el dinero que recibe, cuáles son los sectores de las empresas de las acciones que posee, si despide a trabajadores, desahucia a familias con menores,… y cuéntaselo a los de tu alrededor.

2. No saques tu dinero del banco, simplemente llévalo a entidades responsables.

Existen varias entidades de la llamada banca ética, donde dan a conocer los proyectos que ayudan a financiar. O busca bancos o cooperativas de crédito que trabajen en el ámbito local, donde puedas conocer de primera mano el destino del dinero. Al menos mientras no exista una verdadera banca pública democrática y responsable.

3. Destruye tu tarjeta de débito o crédito, y paga siempre en efectivo.

Por muy cómodo que parezca usar la tarjeta del banco, le estás haciendo el juego a los bancos. Primero, controlarás mucho mejor tu gasto diario, ya que es más visible lo que cuesta cada cosa que adquieres. Segundo, eliminas la comisión que el banco cobra al comerciante, que al final encarece los precios. Tercero, todas las compras con tarjeta quedan registradas y se puede hacer un seguimiento de tu estilo de vida, ¡el dinero en efectivo es anónimo!

4. Cancela la domiciliación automática de recibos, págalos en ventanilla o mediante transferencias gratuitas.

Los bancos también cobran una comisión a los emisores de recibos, que al final también encarecen los productos o servicios (excepto si hacen un descuento al usuario como algunos ayuntamientos). Además, obligas a las compañías de luz, agua, gas o teléfono a emitir la factura antes y poder reclamar si algún concepto no corresponde.

5. Solicita en tu empresa que te paguen la nómina en efectivo o con un cheque cobrable en efectivo (no barrado).

Los bancos juegan con nuestra pereza a la hora de mover el dinero. Por eso quieren que cobres la nómina por su mediación. Es dinero fresco que llega mensualmente y con suerte, si consigues ahorrar un poco, se quedará en sus cuentas. ¿Te has preguntado alguna vez porqué una transferencia entre bancos tarda dos días, con todos los adelantos tecnológicos de los que disponen?

6. No participes de la economía especulativa.

No compres acciones, ni participaciones en compañías, ni fondos estructurados, ni nada por el estilo. Los depósitos, plazos fijos y cuentas de ahorro son productos en los que obtienes cierta rentabilidad que como mucho te permite no perder poder adquisitivo frente a la inevitable inflación. Y están asegurados por el Estado hasta 100.000 € por entidad y cliente. Todo lo demás son inventos especulativos que nos han llevado a esta situación.

7. Si tienes hipoteca, amortiza un poco cada año. Si tienes un crédito al consumo, págalo cuanto antes.

Es conveniente reducir tu deuda según tus posibilidades de ahorro. De esta manera reducirás tu deuda, pagarás menos intereses y antes te librarás de estar atado a un banco concreto. Además, junto a la hipoteca suelen obligar a contratar otros productos (seguros, tarjetas, recibos) que es de donde están obteniendo beneficios a tu costa.

8. Lee bien todos los contratos que has firmado o te den a firmar en el banco. Pregunta lo que no entiendas.

Muchos problemas de pequeños ahorradores vinieron en su momento porque no leyeron las crípticas clausulas de los contratos o los folletos informativos. Léelo todo varias veces hasta que lo entiendas. Y lo que no entiendas, exige que te lo expliquen bien. Y si aun así no te queda claro, no lo contrates o date de baja.

Nos faltan 2 acciones para llegar a una lista de 10. ¿Se te ocurre alguna más?

Imagen vista en this isn’t happiness.

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