elecciones-ficción

¿Qué pasaría si…? es la pregunta que nos hacemos cada vez que hay elecciones generales, al ver cómo quedan repartidos los escaños. Nuestro sistema electoral alberga unas reglas y métodos matemáticos que introducen un claro sesgo hacia los partidos mayoritarios:

  • Circunscripción electoral: la Constitución establece la provincia como circunscripción electoral—más Ceuta y Melilla—, lo que implica que hay 52 batallas electorales.
  • Número de escaños: se establece un intervalo entre 300 y 400 escaños para el Congreso (actualmente fijado en 350 desde los inicios de la democracia).
  • Distribución de escaños: se establece un mínimo fijo de 2 diputados por provincia, 1 para Ceuta y 1 para Melilla; el resto hasta 350 se reparte proporcionalmente según la población de cada una, pero este reparto introduce pérdidas por decimales.
  • Reparto de escaños: el sistema D’Hondt implica realizar divisiones sucesivas para seleccionar los partidos que van recibiendo escaños, aunque suele premiar a los que más votos obtienen.
  • Voto en blanco: un ciudadano que vota en blanco rechaza todas las opciones políticas que se presentan, su voto cuenta como válido pero no entra en el reparto de escaños por lo que es ignorado por completo.
  • Umbral mínimo de exclusión: para entrar en el reparto de escaños un partido debe obtener al menos el 3% de votos del total en cada circunscripción.
  • Avales para partidos extraparlamentarios: por último, recientemente se introdujo la necesidad de presentar el 0,1% del censo en avales en cada circunscripción para poder presentarse.

Todo esto provoca situaciones sorprendentes como que el PP con el 45% de los votos obtenga el 53% de los escaños, CiU obtenga 16 escaños mientras UPyD  solo 5 ambos con algo más de 1 millón de votos, o que el voto de un votante del PSOE valga hasta 5 veces más en Soria que en Madrid (comparando las provincias con menor y mayor población).

una propuesta proporcional

Los tiempos han cambiado desde que se diseñó este sistema electoral durante la Transición, cuando se quería asegurar la estabilidad del Gobierno y la fuerza de la oposición, sin excluir los partidos regionalistas. Hoy la sociedad demanda un sistema más justo y proporcional:

  • Circunscripción electoral única: de esta manera todos los votos cuentan por igual.
  • Número de escaños variable: el censo electoral actual es de 34.301.332 electores, por lo que asignando un escaño cada 100.000 obtenemos 343 escaños, cifra que variará en cada ocasión de acuerdo a la población con derecho a voto.
  • Reparto proporcional: mediante un sistema de escrutinio proporcional plurinominal, como el cociente Hare, el reparto de escaños se acerca al porcentaje de votos obtenidos.
  • Voto en blanco computable: entra en el reparto de escaños como una opción más, dejando sin asignar los escaños que obtenga.
  • Sin umbral mínimo ni avales: todas las opciones políticas presentadas están en igual de oportunidades y solo los votos obtenidos son los que determinan su respaldo social y su representación política.

En este nuevo escenario, haciendo un ejercicio de política-ficción —ya que el propio sistema electoral influye en la estrategia de los partidos y la decisión de los votantes— el Congreso quedaría así:

propuesta de sistema electoral prorporcional

Destacamos la proporcionalidad entre porcentaje de votos y escaños, disminución de escaños de los partidos mayoritarios pero resultados similares para los regionalistas, y mayor pluralidad de formaciones políticas.

Evidentemente hay muchos otros aspectos que discutir, por ejemplo si la selección de los diputados que ocuparán los escaños debería correr a cargo de los partidos o mediante listas abiertas, cómo conseguir que las regiones menos pobladas no sean ignoradas, o si el Senado debería tomar el relevo de la representación territorial o directamente desaparecer…

El debate está en la calle. ¿Cómo crees tú que debería ser un buen sistema electoral?

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3 responses to “elecciones-ficción

  • Fernando

    Hay un pequeño error en la gráfica que expones, ya que das al Voto en Blanco Computable 5 escaños cuando deberían de ser 6, ya que Escaños en Blanco tiene como único programa y objetivo el computabilizar el voto en blanco. De hecho, si esto fuera así, el partido desaparecería.

    Saludos.

    • dr. estupor

      Gracias por el apunte. Ciertamente es como dices, hay 5 escaños que provienen del voto en blanco y uno del partido Escaños en Blanco. Se sumarían con un total de 6 escaños sin asignar. Pero no he querido manipular los datos reales obtenidos de las urnas por cada formación política, ya que no puedo presuponer en este nuevo escenario si la gente que ha votado a Escaños en blanco, votaría en blanco o a otro partido.

      Supongo que desde Escaños en blanco con que se aprobara que el voto en blanco fuera computable ya os dais por satisfechos, pero me gustaría saber qué os parecen el resto de modificaciones que proponemos. Gracias.

    • Fernando

      Creo, que el 100% de los que componemos MCxVBC y Eb, podemos estar a favor de esos cambios, aunque seamos ideológicamente distintos, ya que nuestra lucha es por mejorar la democracia y en el caso del voto en blanco computable, desde mi punto de vista, es por simplificar el proyecto para ser más asimilable, eso sí, respetado completamente. Lo que puede provocar que una vez que se consiga el VBC empecemos otra lucha, por ejemplo, por eliminar el porcentaje de exclusión.

      Saludos.

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